martes, 20 de marzo de 2012

Capítulo 2
  Belle
Llevaba minutos o quizá horas ahí tirada en el callejón, con la cabeza hundida entre las piernas. Quién sabe que hora sería ya. No podía creer que me pasara esto, me parecía surrealista, no podía ser cierto. Pero lo era. Seguí llorando, perdida en mis pensamientos, intentando asimilar todo lo que me estaba pasando, pero no, no podía, no quería. Alguien se acercó a mí, pude oír sus pisadas en medio de ese silencio absoluto. Al principio me asusté. Entonces oí una voz grave, aunque en un tono muy dulce.
          -Hola, ¿estás bien?
Levanté la cabeza para ver de quién se trataba. ¿Quién era ese imbécil? ¿Y que quería de mí? Tardé un segundo en contestar, haciéndolo de la forma más seca posible.
           -Déjame en paz.
Solo quería que me dejara en paz, quería que se fuera, no quería saber nada de él, quería estar sola. Aunque pensándolo bien, eso era justamente lo que no quería y ,por desgracia, tenía: soledad. A lo mejor todo esto me lo tenía merecido, a lo mejor había ido buscando quedarme sola inconscientemente y por fin lo había conseguido. Enhorabuena Belle. Siempre había sido una chica muy sociable, con una cantidad considerable de conocidos, pero sólo eran eso, conocidos. Nunca había conocido a nadie en quién pudiera confiar de verdad, nadie a quién contarle mis más profundos secretos, mis pensamientos, nadie que me conociera realmente, nadie a quién llamar "amigo" y que sonara real. La gente solo conoce la falsa versión de mí misma, sólo una parte de lo que en realidad soy; pero, aunque me hubiera gustado tener a alguien con quién pudiera ser yo misma, en el ambiente de "alta clase", como lo solía llamar mi madre, en el que me movía eso es realmente difícil de encontrar, por no decir imposible. Las altas clases únicamente se mueven por interés y por dinero, rodeándose de falsas apariencias y acciones respaldadas por el "qué dirán". Todo ese ambiente en el que una vez llegué a estar a gusto, ahora lo odiaba, me parecía repugnante toda esa hipocresía, el creerse mejores por tener dinero. Tal vez odiar ese mundo es lo que me ha llevado a esta situación.

Aquel chico seguía ahí, mirándome, y empezaba a ponerme nerviosa. Y cuanto más lo pensaba, más nerviosa me ponía. Estaba sola en un callejón oscuro a altas horas de la noche y ese chico no paraba de mirarme. ¿Qué quería?
           -Yo sólo pretendía ayudar. -dijo. Sonaba bastante sincero. -Mi nombre es Harry, Harry Styles.
Me fijé mejor en él. No parecía mal chico. Era alto, bastante mono. Tenía el pelo rizado y los ojos claros, aunque en la oscuridad no conseguía verle bien. Iba bien vestido, muy elegante. Llevaba unos pantalones beige y una americana oscura encima de una camiseta blanca. 'Genial' pensé. 'Otro niño pijo'.
           -Yo soy Belle. -contesté. 
No me apetecía hablar con él. ¿Por qué no se iba? Empecé a asustarme. Mi respuesta debió de parecerle una invitación para sentarse, porque lo hizo, aunque no demasiado cerca, lo cual agradecí. Al verle más de cerca me dí cuenta de lo guapo que era. Me fijé más. Le conocía de algo, le había visto antes, me era demasiado familiar, pero no conseguía recordar por qué. Ignoraba que él había sido mi ángel de la guarda durante los últimos meses.

No hay comentarios:

Publicar un comentario